Lo intenté una vez cuando visitaba el Cusco. Sinceramente no fue para nada de mi agrado sentir ese sabor fuerte y amargo entre mis dientes, por más que me ayudó a combatir el soroche. Sin embargo, el mate de coca sí me parece algo que podría consumir sin quejarme tanto.
Sucede que la ONU le pidió a los gobiernos peruano y boliviano crear medidas que impidan el uso y comercialización de la hoja de coca, sea cual fuere, incluyendo la fabricación de mate o para masticarla.
Existen costumbres en ambos países, tradiciones y generaciones que se mezclan con tan milenaria práctica de chacchar hojas de coca y definitivamente se crearán roces entre tres principales sectores:
- Quienes consideran que la práctica de masticar coca una herencia de sus antepasados históricos, así como el uso de la misma para elaboración de harinas, té o mate.
- Los que viven del cultivo de la hoja de coca, puesto que perderían su fuente de ingresos.
- La ONU
- Los gobiernos de Perú y Bolivia
Edit: Efectivamente comienzan a notarse las reacciones respecto al tema. La ministra Rosario Fernández habla con cautela pero afirma que el pedido de la ONU va a ser tomado en cuenta. Mientras tanto, la congresista del Partido Nacionalista María Sumire, la considera como una falta de respeto hacia una tradición milenaria. Y bueno, la hoja de coca y las tradiciones nacionales no tienen la culpa, pero ¿qué hacer cuando existe el narcotráfico y la drogadicción? Si proponen mantenerla, que existan también medios para evitar su lado negativo... si las hay.
Imágen: Andina



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